A la hora de adquirir un coche nuevo, existen muchas preguntas antes de dar el paso final a la compra. ¿Qué tipo de vehículo voy a comprar?, ¿un coche nuevo o de segunda mano?... además, en estos últimos años se han añadido nuevas opciones.

Actualmente, existen tres posibilidades en auge para comprar un vehículo, el renting, el leasing o la financiación tradicional. Como explicamos en el post “Renting o Leasing, ¿cuál es la mejor opción?”, ambas opciones tratan de un alquiler de coche a largo plazo, aunque con particularidades distintas.

Como bien sabemos, está al alcance de muy pocas personas hacerse con un coche nuevo pagado al contado en el momento de realizar la compra, de manera que la financiación de un coche es la opción más factible para estrenar coche. Sin embargo, la financiación con el paso del tiempo ha ido perdiendo terreno frente otras opciones como el renting.

¿Renting o compra?

La financiación de un coche implica una serie de cuotas fijas mensuales, con un pago inicial y final. Al tratarse de un préstamo, dicha financiación incluye los intereses a pagar, por lo que el precio final es superior al precio ofertado al contado.

El renting es un alquiler a largo plazo sin opción a compra, y tanto particulares como empresas pueden contratarlo a cambio de una cuota mensual. La cantidad a pagar irá en función de diferentes factores, entre los que se incluyen el número de kilómetros que se tenga previsto realizar al año o el modelo de coche. El cumplimiento del contrato es obligatorio, de modo que si el arrendatario decide cancelar su contrato, se enfrenta a pagar una importante de sanción.

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En caso de no querer adquirir el coche mediante la opción renting, la financiación tradicional siempre estará disponible. La forma más habitual de financiación es el crédito, donde el usuario pide un préstamo a una entidad financiera, entidad bancaria o incluso a veces al concesionario. Estas entidades son las que adelantan el dinero necesario para la compra del vehículo y posteriormente, el usuario que ha solicitado la financiación, va pagando cuotas mensuales con intereses añadidos. En este caso, al optar por comprar el coche de manera tradicional, será el propietario quien se haga cargo de los gastos derivados del uso del coche con la libertad de hacer todo tipo de modificaciones y sin limitaciones de kilometraje.

Para decidir si resulta más rentable el renting o la compra del coche, se deben tener en cuenta varios factores, principalmente, el número de kilómetros anuales, si se desea tener el mismo coche durante años, o se prefiere ir cambiando de coche, si se dispone de una cuenta bancaria libre de cargos para poder pedir un crédito a la hora de financiarlo, entre otros.

En definitiva, el renting es la opción ideal para aquel que quiere olvidarse de los gastos pesados del coche, además de renovarlo cada tres o cuatro años. En cambio, la financiación es la opción más adecuada para quien quiere ser propietario del vehículo, y disfrutar de este sin limitaciones de kilómetros o personalización.