Desde el año 2016 la Dirección General de Tráfico (DGT) está implementando en los vehículos las etiquetas medioambientales, con la finalidad de intentar reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). 

Estas acciones gubernamentales, plantean muchas interrogantes a quienes quieren comprar un coche de segunda mano. De entre las que destaca, si vale la pena o no adquirir un vehículo de segunda mano que no tiene clasificación medioambiental o que ostenta una del tipo B. 

Vamos a explicarte en detalle de qué van estas etiquetas medioambientales y responder a esta interrogante, para que tengas claro qué tipo de coche comprar.

¿Qué son las etiquetas medioambientales?

Los distintivos ambientales clasifican la emisión contaminante que produce un vehículo, en base a la transmisión de dióxido de carbono (CO2) que emiten, clasificándolos en más contaminantes y menos contaminantes. 

Estas etiquetas de los vehículos prohíben la circulación de vehículos sin distintivo o para aquellos que superen las características de cada parámetro permitido en las zonas de baja emisión (ZBE), la normativa de la DGT del 2023 es bien clara en este aspecto.

La mayoría de los vehículos que tienen etiquetas medioambientales tienen autorización para ingresar en las ZBE. Sin embargo, es importante tener en cuenta que si tu coche posee distintivo tipo B o C, no puedes aparcar en la ZBE y es posible que te puedan sancionar económicamente al aparcar en zona de parking regulado.

¿Qué tipos de etiquetas existen?

La DGT clasifica en cuatro las etiquetas medioambientales de los vehículos:

  • Tipo B o amarilla: turismos clasificados como gasolina EURO 3 o diésel EURO 4 o 5.
  • Tipo C o verde: turismos clasificados como gasolina EURO 4/IV, 5/V o diésel EURO 6/VI.
  • Eco o colores verde y azul: Híbridos enchufables con autonomía menor a 40 km, híbridos no enchufables, vehículos propulsados por gas natural.
  • Cero emisiones o de color azul: Eléctricos, eléctricos de autonomía extendida, híbrido enchufable (autonomía min 40 km) o coches de pila combustible.

Meta Descripción: tipos de distintivos ambientales de la DGT

Lo que muchos propietarios y conductores de vehículos se preguntan, es si estas restricciones harán posible la prohibición del acceso a las ciudades o la nula circulación del coche. Sobre todo para vehículos con etiqueta B, los que más CO2 emiten.

En la actualidad, la norma contempla algunas restricciones para los coches etiqueta B o amarilla, pero el escenario de la normativa, las acciones de los ayuntamientos y la presión desde la Unión Europea apunta a que entre los años 2025 y 2028 se aumenten cada vez más las limitaciones y desaparezcan del parque automovilístico español.

Conoce tu distintivo ambiental en la pagina oficial de la DGT.

¿A qué coches les corresponde llevar la etiqueta B?

A continuación compartimos una tabla con la descripción de los vehículos que deberán tener la etiqueta B o amarilla: 

Tipo de vehículo Tipo de combustible Año de matriculación
Turismo ligero Gasolina 2001
Furgoneta ligero Gasolina 2001
Turismo ligero Diésel 2006
Furgoneta ligero Diésel 2006
Vehículos +8 plazas y pesados  Diésel/ Gasolina 2005

¿Vale la pena comprar un coche con etiqueta B?

Una vez explicado el por qué clasificación medioambiental de los vehículos, vamos a darte  dos razones importantes por las que no vale la pena comprar un coche con etiqueta B.

Restricciones para circular 

Conducir un vehículo etiqueta B es considerado como, contribuir a la contaminación de las ciudades. Como hemos explicado anteriormente, podrás seguir circulando, pero tendrás limitaciones para entrar a ciertas zonas, además podrás aparcar solo en parkings privados y es cuestión de tiempo que estas limitaciones se repliquen en el resto de ciudades. 

Sin embargo, como la DGT ha delegado en los municipios la normativa que regule y sancione en este sentido, tendrás que estar atento a las novedades que ocurran en cada lugar porque podrían haber restricciones aún más severas según donde circule el coche. 

Altos costes de mantenimiento

El mantenimiento y las averías de los coches matriculados entre los años 2001 y 2006 representan una carga financiera considerable. Dado que se trata de vehículos antiguos, los costes asociados con las reparaciones y el mantenimiento son notablemente más elevados, lo que impacta directamente en el presupuesto de su propietario. 

Además, este tipo de vehículos se espera que afronten incrementos en los impuestos y mayores costes para poder obtener la ITV. Esta realidad se debe a su clasificación como vehículos considerados más contaminantes, lo que conlleva a regulaciones fiscales más estrictas y requisitos más rigurosos para cumplir con las normativas medioambientales.

En resumen,  si vas a adquirir un coche de segunda mano, lo más recomendable es que tenga menos de 5 años de antigüedad, esto supondrá a largo plazo ahorro en temas de mantenimiento y averías, además mínimo impacto medioambiental y no tendrán ningún tipo de restricciones por zonas de baja emisión.